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    Válvula aórtica bicúspide: monitoreo a largo plazo

    El defecto cardíaco congénito más común requiere una vigilancia cuidadosa de por vida.

    ¿Qué es una válvula aórtica bicúspide?

    La válvula aórtica bicúspide (BAV) es el defecto cardíaco congénito más común, que afecta al 1-2% de la población. En lugar de las tres valvas normales, la válvula aórtica tiene solo dos. Muchas personas con BAV son asintomáticas durante décadas, pero la válvula es propensa a una degeneración, estenosis o regurgitación más temprana en comparación con una válvula tricúspide normal. La BAV también se asocia con la dilatación aórtica (aortopatía), que requiere un monitoreo separado.

    ¿Cuándo es necesaria la intervención?

    La intervención, ya sea reemplazo quirúrgico de la válvula o, en casos seleccionados, reparación de la válvula, generalmente se recomienda cuando se desarrolla estenosis o regurgitación severa, cuando la aorta se dilata más allá de los umbrales seguros, o cuando aparecen síntomas como dificultad para respirar, dolor en el pecho o síncope. La vigilancia ecocardiográfica regular y, cuando esté indicado, las imágenes de TC o RM de la aorta permiten a su cardiólogo ACHD programar la intervención de manera óptima.